Hay una Ibiza que solo existe de noche y a dos millas de la costa. Es esa Ibiza donde el ruido de las discotecas no llega, donde el aire huele a pino y sal, y donde el único vecino que tienes es el reflejo de la luna en el casco de tu yate.
Dormir fondeado no es solo ahorrarte el puerto (que también); es recuperar la libertad salvaje de la isla. Pero no todos los sitios valen. Para dormir como un rey, necesitas protección del viento, profundidad adecuada y, sobre todo, ese je ne sais quoi que solo tienen estos cinco rincones que te descubrimos desde Eivillas.