Dormitorio 1
- 1 cama King
Dormitorio 2
- 1 cama Queen
Dormitorio 3
- 1 cama Queen
Dormitorio 4
- 1 cama doble
Dormitorio 5
- 1 cama individual
- 1 cama individual
- 1 cama individual
- 1 cama individual
Villa Roques es una casa de campo ibicenca de las de toda la vida, de esas donde entras y te olvidas de inmediato de las prisas. Está al lado de Cala Conta y Cala Bassa, rodeada de pinos y campo. Tiene 500 m² con vigas de sabina, paredes blancas de piedra y suelos frescos de barro, pensada para juntarse hasta 10 adultos y 2 niños sin estorbarse.
Para dormir hay 5 habitaciones dobles, cada una con su propio baño dentro y aire acondicionado para descansar bien cuando aprieta el calor. Hay cuatro camas de matrimonio, cuatro individuales y dos cunas preparadas si viajas con peques. La cocina tiene de todo, con lavavajillas incluido, y el salón con chimenea es el sitio típico para charlar o leer un rato a la sombra.
Fuera es donde se hace la vida: una piscina enorme de 20 por 20 metros para tirarse a cualquier hora, hamacas para echar la siesta y porches cubiertos para comer al aire libre. La barbacoa de gas y la mesa grande están pensadas para sobremesas largas de las que se juntan con la noche sin que te des cuenta.
Nº de licencia turística ETV-1289-E
Los extras están sujetos a disponibilidad. Algunos de estos servicios pueden reservarse después del proceso de reserva de la villa.
Ubicado en el suroeste de Ibiza, Sant Josep de Sa Talaia es el municipio más grande de la isla y un destino que combina naturaleza, tradición y ocio exclusivo. Su encanto radica en su entorno montañoso, con Sa Talaia como el punto más alto de Ibiza, ofreciendo vistas panorámicas inigualables. Este pueblo conserva su esencia ibicenca con calles encaladas, una iglesia del siglo XVIII y un ambiente relajado. Pero más allá de su belleza rural, el municipio es famoso por sus calas de aguas cristalinas, su animada vida nocturna y su oferta gastronómica de primer nivel. Además, es una de las zonas más codiciadas para disfrutar de los atardeceres mágicos de Ibiza, especialmente desde sus miradores y chiringuitos de playa.